Falsificaciones las hay de muchos tipos: ropa, accesorios, complementos, alimentarias, monetarias…
Hablaré hoy de las monetarias. De entrada los falsificadores de dinero son los más peligrosos, por cuanto introducen en el sistema billetes o monedas que carecen de valor. Si la falsificación es lo suficientemente buena, puede crear un serio problema a la circulación del dinero. Los afectados acaban siendo los mismos: los ciudadanos que, desconocedores de que llevan moneda falsa, pierden su dinero cuando alguien se da cuenta de ello.
Es evidente que es un tema peliagudo, pero me centraré en los “falsificadores de pacotilla”
En Argentina, hace unos días, saltó la noticia de que se había sobreseído el caso de un “falsificador” de dinero. Dicho así la cosa puede sorprender, pero en detalle no tiene desperdicio.
Carmelo Marcos Ribles estaba acusado de haber intentado abonar una compra, el 12 de abril de 2005, con un billete de 100 pesos falso. No contento con este primer intento, pretendió repetir la maniobra dos días después con un billete de 50 dólares americanos. En principio, fue detenido sin fianza por “falsificador”. Días después fue puesto en libertad ¡por la falta de calidad de sus billetes!
Vamos, que Marcos utilizaba un escáner, una impresora normalita y papel blanco común. Evidentemente no cuela…
Hombre, si te pones hazlo bien. De esta manera no sabemos si compadecerle o reírnos del intento. Tampoco sabemos los motivos ¿y si el pobre Marcos andaba “corto” de pasta? ¡Ea! Hago una fotocopia y llego a fin de mes.
Ojalá todos los falsificadores fueran tan “ingenuos”
Nos vemos en la red.