Archivo del octubre de 2009

Decíamos ayer…

Así empezó su clase un célebre profesor de la Universidad de Salamanca después de haber pasado un par de años en una prisión de Valladolid. La frasecita pasó a formar parte de la sabiduría popular y, de vez en cuando, alguien la utiliza…

Hoy me atrevo a utilizarla, pero esta vez es literal…

Decíamos ayer que el caso Filesa era una vergüenza, decíamos ayer que el caso Madoff arruinó la economía mundial, decíamos ayer que el caso Gil en Marbella era producto de una panda de chorizos que se quedaban con todo, decíamos ayer que la trama Gurthel arruinaría la reputación del PP en toda España, decíamos ayer que en el Ejido el alcalde cobraba 2.000 € por poner una baldosa, decíamos ayer que en Cataluña un famoso personaje se había quedado con el dinero del Palau de la Música, decíamos ayer que el alcalde de Santa Coloma de Gramanet estaba blanqueando dinero para (de momento) no sabemos muy bien qué, decíamos ayer…

¿Hasta cuándo? Hasta cuando los pobres paganos tenemos que seguir viendo como, todos los días, aparecen nuevos casos de corrupción que nos afectan directamente. Hasta cuando tendremos que seguir soportando que el dinero público se quede en manos de chorizos y mangantes y luego tengamos que pagarlo entre todos.

¿Cómo explicarle a nuestros hijos lo que es la honradez, si día a día ven (aunque no entiendan) que el camino más fácil para enriquecerse es hacerse político y trincar de las arcas municipales?

Mientras esto ocurre, y como decíamos ayer, miles (o millones, vete a saber) de españoles ven como su nivel de vida desciende, como su patrimonio es engullido por los bancos, Hacienda, Seguridad Social y demás “organismos autorizados”. Mientras esto ocurre nos quedamos en nuestras casas luchando por sobrevivir a una crisis que está hipotecando no sólo nuestras vidas, también el futuro de nuestros hijos y, si me apuras, de nuestros nietos.

¿Hasta cuando tendré que seguir escribiendo estas “pachotadas” en lugar de alegrarme la vida disfrutando de las noticias más chorras? ¿Hasta cuándo tendré que seguir viendo como amigos, conocidos y hasta yo misma hacemos verdaderos equilibrios para llegar a fin de mes mientras los chorizos, el Gobierno y los bancos hipotecan nuestra vida más de lo que nunca lo han hecho?

Nos vemos en la red.

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Diferencias entre ricos y pobres. La ruina de una familia

La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohibe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan. Anatole France

Un rico es diferente al que no lo es: tiene más dinero. Ernest Hemingway

Al miserable y al pobre todo les cuesta el doble. Anónimo-Sabiduría popular

A perro flaco todo son pulgas. Anónimo-Sabiduría popular

Estamos en crisis y se nota. Lo pasamos mal y no nos hace falta que nos lo cuenten, lo vivimos. Necesitamos ayuda ¿la tenemos?

No sé vosotros, pero a mi me asombra a veces el funcionamiento de la Justicia, Hacienda, Seguridad Social…. Leo/veo/escucho casos de personas supuestamente dedicadas a velar por nuestros intereses que se quedan con cantidades mareantes de dinero y que tras pasar por las manos de la Justicia y cumplir ( en el peor de los casos) una breve condena, salen a la calle con el bolsillo prácticamente intacto, empresas que se quedan con el dinero de sus clientes y que, por H o por B, se libran de restituir el dinero a los afectados que se quedan sin sus ahorros.

Pero hoy quiero hablar de Hacienda y de sus métodos. Quiero exponer un caso en el que, sin eximir de su parte de culpa al protagonista, vale de muestra para comprobar lo que está sucediendo.

Hace casi trece años alguien muy cercano a mi montó una empresa. Por inexperiencia, por mala suerte, por lo que sea tuvo que dejarlo. Es cierto que algunas deudas no pudieron pagarse. Entre los que no cobraron quedó Hacienda. Mi colega intentó pagar a sus empleados y a los proveedores, lo de Hacienda no pudo liquidarlo. Sabedor de que Hacienda siempre llega, ha vivido con esa espada de Damocles sobre su cabeza durante casi seis años. Consultó con abogados que le aconsejaron esperar a ser notificado y, cuando eso llegase, intentar negociar con ellos en la confianza de que entonces las cosas fueran un poco mejor. Dieron algunos pasos para intentar proteger sobre todo, sus bienes personales, pero siempre supieron que Hacienda llegaría. Pasó el tiempo y hasta el abogado se extrañaba de la falta de noticias. incluso llegó a dar por supuesto que la deuda estaba prescrita. Pero no…

Hacienda ha llegado. Después de seis años, sin avisar y de la forma más rastrera: embargando la casa que aún están pagando y arrasando con los bienes de la pareja (por desgracia no había separación de bienes, claro que no había mucho que separar, pero hubiera sido una ayuda…) Hacienda, según la información que le han proporcionado, ha intentado notificar a la empresa ¿? pero no había domicilio fiscal (lógico, la empresa había desaparecido). Que mi colega sepa, no han notificado al administrador en ningún momento, no le han requerido nunca… pero ahora que las cosas van mal, ahora que el Gobierno de España necesita dinero, ahora que mi colega está son un trabajo temporal y a media jornada, ahora que las cosas están peor que nunca… ahora le embargan la casa. La notificación ha llegado a nombre de la pareja, no hay defensa posible: la deuda existe y hay que pagarla. Pero ¿tiene que ser ahora que las cosas están tan mal? ¿tiene que ser después de seis años en los que, quizás, hubiera podido solucionarlo con una ampliación de hipoteca (ampliación que, a día de hoy por supuesto, nadie le va a conceder)? ¿tiene que perder su casa y, posiblemente, su sueldo y su medio de vida puesto que se lo embargarán también?

En la calle va a quedar una familia que no tiene la culpa de las acuciantes necesidades de un Gobierno que no ha sabido gestionar el dinero que recibió. Un Gobierno que ha comprado a la gente repartiendo a diestro y siniestro sin pensar en las vacas flacas.

Pero que nadie se equivoque. No estoy diciendo que la solución a los problemas sea dejar de pagar impuestos. No estoy defendiendo a mi colega por no pagarlos. Debía haberlo hecho y era consciente de ello. Debió solucionarlo cuando estuvo a tiempo aunque eso significase apretarse mucho el cinturón. Critico desde aquí el momento elegido por el Erario Público para recuperar una deuda que tiene más de seis años. Critico que, en estos momentos de agobio para muchas familias españolas, sean precisamente los organismos públicos los que menos piedad tienen. Critico que, hace unos años, los mecanismos legales para recuperar las deudas contraídas iban más despacio, a veces ni siquiera llegaban… Critico que ahora intentan que seamos nosotros, los trabajadores, los curritos de la calle, los que tengamos que pagar los desmanes del gobierno con nuestras casas, nuestros sueldos y, si me apuras, con los bienes de padres y hermanos que tengan un punto común. Critico que la misma Hacienda que puede dejar mañana sin casa a mi colega, deje en la calle a constructores que tuvieron la suerte de no ser notificados. Critico que la misma Hacienda que mañana pueda embargar tus bienes, los míos o los de tu vecino, deje que prescriban deudas millonarias porque no interesa tocar a quien las contrae. Critico que Hacienda no se preocupe de los que defraudan a gran escala por “amiguismo político”, “despiste informático”, error de presentación, fallos de notificación…. que curiosamente se dan pocas veces en el caso de los ciudadanos de a pie. Critico, al fin y al cabo, a un sistema que, cuando las cosas van bien se relaja y cuando las cosas van mal asfixia al eslabón más débil.

Al fin y al cabo Hacienda somos todos pero unos más que otros. Miedo me da ser autónoma (que lo soy). Ganas me dan de dejarlo todo, hacer una oposición y vivir del cuento (con todos mis respetos para los que han hecho una oposición y hoy son privilegiados). Ganas me dan de irme de un país en el que menos protección tiene es el que menos facilidades tiene para vivir esta crisis. ¿Quien de vosotros no conoce alguien en la misma situación? No sé vosotros, pero yo vivo acojonada: una simple inspección puede cambiar mi forma de vida y no porque no pague, simplemente porque cuando Hacienda quiere cobrar, saca infracciones de debajo de las piedras ¿o no?

Nos vemos en la red

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He tenido un problema… pero no hay censura en este blog…

…y pido disculpas a quienes dejaron sus comentarios (pocos pero siempre es de agradecer saber que hay alguien al otro lado de la pantalla) en los últimos cuatro días. Como habrán comprobado (si han vuelto por estos lares) sus palabras no han sido publicadas. Repito no ha sido censura, ha sido gilipollez… Me confundí de botón.

 

En especial quiero pedir disculpas a quien dejó un comentario llamándome “listillo” y acusándome de no comprender a los piratas y su miserable/injusto nivel de vida. Si vuelves por aquí quiero aclararte un par de cosas:

 

En primer lugar, de listillo nada, en todo caso listilla. No es por nada, pero conviene aclarar términos.

En segundo lugar, no seré yo quien niegue que el nivel de vida de los piratas puede ser miserable, puede que no tengan otra forma de ganarse la vida, puede que la única salida sea la delincuencia y el asalto… pero eso no justifica sus acciones, no soluciona sus problemas y, sobre todo, no pueden huir de las consecuencias de sus actos.

 

Por otra parte, según las leyes, los delincuentes deben pagar sus culpas. Hay eximentes, sí, pero no dejan de ser actos de violencia. Además, los piratas que asaltan los barcos, con toda seguridad, no son los dirigentes del negocio. Los que manejan el cotarro son listos, son emprendedores y tienen las espaldas bien cubiertas. Los que detenemos son solo la punta de un iceberg. Estoy de acuerdo contigo en lo de la miseria, pero el fin, a veces, no justifica los medios. Mis palabras contra los asaltantes, a pesar de los duras que puedan ser, no van en contra de los que con sus armas aterrorizan a los barcos, van en contra de la “supuesta defensa” que nuestro país proporciona a los pesqueros que, aunque te pese, llevan a bordo personas que sí se ganan la vida honradamente lejos de la familia, de los amigos y de la tierra. Gente que tampoco dispone de otro medio de vida aunque a veces lo desee. Gente que no tiene que sufrir un secuestro aunque el secuestrador no tenga otro medio de subsistencia. Por mucho que te moleste, los piratas siguen siendo delincuentes y los pescadores las víctimas de la delincuencia. Puede que, en algún caso, los niveles de vida de ambos sean similares ¿sabes tú lo qué es ser pescador?

 

Nos vemos en la red

¡Up! Me pasé

Bueno, un fallo lo tiene cualquiera. A todos nos ha pasado alguna vez. Vas por la calle y, de repente, te das cuenta que te has pasado el sitio donde ibas. La cosa en sí no tiene mayor importancia: das la vuelta y regresas por donde has venido. Problema resuelto.

 

Lo malo no es que alguien se pase, lo malo es que el que tiene este tipo de fallo sea el piloto de un avión que lleva a bordo 144 pasajeros.

 

Esto le ha ocurrido hace un par de días a los pilotos de un Airbus 320 que volaba entre San Diego y Minneapolis. Se pasaron 230 km del aeropuerto donde debían aterrizar. ¡Menos mal que no andaban cortos de combustible, porque el “despiste” hizo que acumularan una hora de retraso en el aterrizaje! Debieron pensar ¡tierra trágame! ¿cómo explicamos esto?

 

Los pilotos, según dijeron luego, mantenían una acalorada discusión sobre la política mantenida por la línea aérea. Suponemos que lo harían a voces porque ni siquiera escucharon las llamadas que, desde la torre de control, les hicieron en reiteradas ocasiones.

 

No sabemos si los pasajeros fueron informados del problema real o simplemente les dejaron pensar que el retraso entraba dentro de lo “normal”. Sí sabemos que los pilotos han sido suspendidos por la aerolínea a la espera de los resultados de la investigación ¿?

 

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La batalla de una vida

A veces, algunas veces,

el cantor tiene razón…

 

En este caso no es un “cantor” precisamente; se trata de un padre obsesionado con hacerle justicia a su hija.

 

Erase una vez una pareja que se casó pensando que su unión era para toda la vida. Su felicidad se vio aumentada con el nacimiento de una preciosa niña. Pero las cosas no siempre salen como uno quiere y la feliz pareja se separó. La pequeña, como suele suceder, se quedó con su madre y la vida siguió su curso.

 

Pasado un tiempo, otro hombre llegó a la vida de la pequeña. Su madre había rehecho su vida al lado de un cardiólogo alemán. La vida de la pequeña transcurría como la de cualquier otro niño, hasta que decidieron irse de vacaciones a un lago situado en el sur de Alemania. Kalinka nunca regresó: murió cuando debía haber estado disfrutando…

 

La investigación comenzó. El “accidente” ocurrió en suelo alemán por lo que el juicio se celebró allí. Las sospechas recayeron sobre el padrastro de de Kalinka. En sus brazos había marcas de pinchazos y él era médico. ¿Qué había ocurrido? El cardiólogo reconoció que las marcas de pinchazos provenían de unas inyecciones que él le había administrado, supuestamente para acelerar el proceso de bronceado. ¿? Las explicaciones sirvieron para que los jueces alemanes lo declararan no culpable y la vida continuaba…

 

Pero no para todos. El padre de Kalinka nunca creyó que el buen doctor fuera inocente, afirmó/afirma/afirmará que la muerte de su pequeña no fue un accidente. vive convencido de que aquel hombre mató a su hija porque había intentado violarla. Su lucha empezó el mismo día de la muerte de pequeña. Consiguió que el cardiólogo fuera juzgado en Francia, pero el juicio se celebró en rebeldía. Desde que ocurrieron los hechos el padrastro de la pequeña no había vuelto a pisar suelo francés. Las autoridades francesas consideraron culpable al acusado y lo condenaron a 15 años de cárcel.

 

Desde la muerte de Kalinka han transcurrido 27 años y el alemán nunca ha pisado una cárcel francesa. Lejos de desistir, este padre coraje ha seguido buscando una forma de que el prófugo cumpla su condena. Nadie puede devolverle a su pequeña pero alguien debe pagar por ello.

 

Hace un par de días el cardiólogo apareció atado y amordazado junto a un juzgado francés. Una llamada anónima alertó a las autoridades. Tras comprobar su identidad, fue detenido y en el interrogatorio dijo haber sido secuestrado por unos hombres que “hablaban ruso”.

 

El padre nunca ha negado que ha contratado detectives para que le siguieran la pista y ni confirma ni niega su participación en los recientes hechos ocurridos.

 

Ambos hombres han entrado ya en los setenta años y, probablemente, ambos acaben en la cárcel pero su situación no será la misma. El padre estará contento después de ver como la persona que considera responsable de la muerte de su hija paga por fin por sus pecados. Considera que ha ganado la “batalla de su vida”.

 

Nos vemos en la red