Archivo del enero de 2010

Las damas del fin del mundo – Angeles de Irisarri

damasfinmundo Irisarri, una zaragozana que recrea en sus libros épocas históricas pasadas. En la España de los moros, de los castellanos, de las luchas intestinas por el poder el humor también es posible.

Conocí sus libros a través de mi hermana. Dado que ambas somos lectoras compulsivas y nos vemos poco (ella vive en Portugal), cuando conseguimos reunirnos, solemos dedicar parte de nuestro tiempo a los libros. Ella hace sus recomendaciones, yo las mías y, de postre, siempre hay un par de ejemplares que nos intercambiamos disfrazados de regalos.

Nuestros gustos son dispares y las manías abundan. Por poner un ejemplo: años atrás mi hermana sólo leía libros escritos por mujeres. De esa época vienen mis contactos con Laura Esquivel, Alexandra Marinina, Marcela Serrano… y Angeles de Irisarri. Leer el resto de esta entrada »

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¡Cachis! Me tocó la china

De todos es sabido que nuestros sabios gobernantes están en horas bajas. Ahora, más que nunca, el saber popular da en el clavo: “donde dije digo, digo Diego”. Bueno, también se dice: “rectificar es de sabios” y por eso lo de nuestros “sabios gobernantes”.

Primero negaron la crisis, luego defendieron el gasto público, el endeudamiento masivo y la protección social, ahora hablan de la necesidad de reformas en el mundo laboral.

La cosas han cambiado, cierto. La reforma laboral es muy necesaria, cierto. Lo que menos me ha gustado es que, cuando otros se atrevieron a postular la necesidad de esas reformas, fueron satanizados, estigmatizados, tachados de antipatriotas y, poco menos, considerados apestados.

Estamos de acuerdo en que este sistema no se sostendrá mucho más. La población envejece y cada vez somos menos gene para meter dinero en la hucha. ¡Algo habrá que hacer! Lo que no es de recibo es que ahora se presenten como salvapatrias con ideas que antes habían rechazado por “anticonstitucionales”, retrógradas y qué se yo cuántas cosas más.

No seré yo quien diga que las medidas no sean oportunas y necesarias, pero, por la parte que me toca, hoy es un día aciago para mí: SERE DE LAS QUE TENGAN QUE JUBILARSE MAS TARDE.

Personalizaciones aparte, creo que es un tema muy serio y delicado. No es tan sencillo como decir que tendremos que jubilarnos más tarde. Hay profesiones en las que, siempre que el individuo esté en plenas facultades, trabajar hasta los 70, 80 (quizás me he pasado) es fácil. Contables (como yo), informáticos, dependientes, cajeros, banqueros… pasamos horas sentados, tenemos un horario fijo, disponemos de fines de semana y festivos… Pero qué podemos decir respecto a trabajos como: albañiles, agricultores, camioneros, mineros, bomberos, policías… Vamos, que no veo yo a un bombero de 60 años corriendo y trepando por las escaleras para rescatar a un individuo atrapado en un incendio. Tampoco imagino a un minero picando con 65 años, ni a un agricultor sembrando bajo la lluvia con 70…

Vamos, digo yo que aunque esta reforma sea absolutamente necesaria, habrá que tener en cuenta muchos factores. Lo dicho, no es tan sencillo…

Por si acaso empezaré el plan hormiga (si puedo y la crisis me deja). Si consigo meter en una hucha (que no pueda abrirse, claro) 100€ todos los meses desde hoy hasta los 67, es muy posible que, cuando me jubile, pueda disfrutar de unos años de descanso casi merecido… De ilusión también se vive…

Nos vemos en la red

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo – Haruki Murakami

crpacumu ¿Murakami? Tiene nombre de comida. Esa fue la primera impresión sobre el autor. Comenzaré postulando mi ignorancia. Hace un par de años ni siquiera sabía que existía este hombre: ¿No estaba de moda? ¿No era bueno? No lo sé, simplemente no le conocía.

Mi amiga (os hablaré de ella algún día) Marta suele hacer buenas recomendaciones y me pasó varios libros de Murakami: “Kafka en la orilla”, “Tokio blues” y “Al sur de la frontera, al oeste del sol”. Empecé con Kafka, me gustó el título. Me costó, me costó mucho “engancharme” a la lectura. Teniendo en cuenta que había pasado por una fase de lectura “ligera” (lo que yo llamo libros para no pensar), tampoco es de extrañar. A medida que avanzaba en la lectura me enganchaba a un mundo “extraño” de gatos parlantes, personajes estrafalarios, chicos que huyen… en fin, Murakami en estado puro. Del tirón terminé con los tres libros y se los devolví.

Suelo hacer incursiones periódicas en las librerías de la zona para añadir nuevos títulos a mi The Pila (los que esperan a ser leídos, vamos). Aquel día salí con una idea concreta: comprar “Kafka en la orilla” y ponerle la etiqueta “releer”… Ilusa de mi. Nunca vuelvo con un solo libro. Leer el resto de esta entrada »

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Por mí, como si bebe vino

Este año me prometí a mi misma que no hablaría de ETA. No porque mi postura al respecto haya cambiado (para muestra algunos ´post de este blog), simplemente porque no quiero entrar en el juego de estos animales hablando de ellos.

Seguiré alegrándome cada vez que alguno de ellos caiga, seguiré indignándome con sus barbaridades de “palabra, obra u omisión”, pero no cambiaré mi opinión.

Hoy no hablaré de ETA, hablaré de una jueza. La magistrada Murillo se ocupaba de juzgar a unos cuantos “pandilleros” de ETA, entre ellos Otegui.

El pobre parece andar de capa caída. Desde que lo detuvieron ha perdido protagonismo. Ya no puede convertirse en el “salvador de ETA”, en el adalid de su causa… más que nada porque, a estas alturas, ni los suyos “le dan bola”. Tal es su “fama” hoy, que nadie se había enterado de que estaba en huelga de hambre… ¡pobre!

- ¿Cómo puedo hacer que se enteren? –pensaría- Ya está. Lo digo en el juicio y todo el mundo mirará para mí…

Su abogada, ni corta ni perezosa, puso manos a la obra.

- Señoría. ¿Podría mi cliente beber un poco de agua? Es que está en huelga de hambre…

¿Qué pensarían? A buen seguro que, en ese momento, debieron decirse:

- Ya está. Conseguido. Ahora todos se preocuparán por el “pobre” Otegui y le prestarán la atención que merece…

Ilusos ellos. La juez Murillo con buen criterio y afilada ironía respondió:

- POR MI, COMO SI TOMA VINO.

Fin de la discusión. Haga lo que le plazca señor mío. Para lo que nos importa…

Eso sí. Un diálogo posterior sin desperdicio por parte de la magistrada y con el típico “Yo quedo por encima” de los niños pequeños.

Magistrada: ¿Condena el terrorismo de ETA?

Otegui: No voy a contestar

Magistrada: Ya sabía yo que no contestaría (ni condenaría por supuesto). Puede sentarse/retirarse (Fin del interrogatorio)

Otegui: Ya sabía que me lo iba a preguntar… (Mientras se levanta para volver al banquillo. Si no lo dice revienta. Claro que podemos esperar…)

Un hurra por la jueza Murillo.

Nos vemos en la red.

El último encuentro – Sandor Marai

Hablar de este libro para mi es sencillo. Me encantó.

Reconozco mi ignorancia diciendo que nunca había oído hablar de este autor. Una amiga me dejó el libro sin decirme nada sobre él, ni siquiera su opinión. Dado que suele hacer buenas recomendaciones y que el libro es pequeño, no dudé y comencé su lectura: lo acabé en apenas dos tardes.

eue-mrai “—Estaría bien saber … si de verdad existe la amistad. No me refiero al placer momentáneo que sienten dos personas que se encuentran por casualidad, a la alegría que les embarga porque en un momento dado de su vida comparten las mismas ideas acerca de ciertas cuestiones, o porque comparten sus gustos y sus aficiones. Eso todavía no es amistad. A veces pienso que la amistad es la relación más intensa de la vida… y que por eso se presenta en tan pocas ocasiones.” “Al igual que el enamorado, el amigo no espera ninguna recompensa por sus sentimientos…”

Ambientado en el antiguo imperio austro-húngaro en sus momentos de decadencia, el libro entero es una reflexión sobre la amistad en general y la de sus dos protagonistas en particular. Dos amigos que se reúnen después de 40 años sin verse. Dos amigos que, sin dejar de serlo, han tomado caminos muy diferentes. En medio de todo las mujeres: la esposa, la madre, la nodriza. Mujeres que, de una u otra forma, han marcado la vida del protagonista. Leer el resto de esta entrada »

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