Amigos, amigas… esto es un sin Dios.
Después de la resaca mundialera quedan muchas cosas. Buenas y malas como siempre pero ¿quién puede evitarlo?
Las celebraciones del mundial, en general, fueron pacíficas. Bueno, todas a excepción de aquellas en las que unos pocos energúmenos quisieron reventarlas simplemente porque les jod… tal explosión de “nacionalismo español”.