Amigos, amigas… esto es un sin Dios.
Después de la resaca mundialera quedan muchas cosas. Buenas y malas como siempre pero ¿quién puede evitarlo?
Las celebraciones del mundial, en general, fueron pacíficas. Bueno, todas a excepción de aquellas en las que unos pocos energúmenos quisieron reventarlas simplemente porque les jod… tal explosión de “nacionalismo español”.
Para muestra basta un botón:
Un día antes de ganar el mundial, se convocó en Barcelona una manifestación para reclamar la independencia. Como siempre, acudieron “millones” según unos y “cuatro gatos” según otros… Corramos un es-túpido velo… (¡quién coño cuenta al personal de las “manis”!)
Al día siguiente gana España el mundial: los catalanes (como el resto de España, vascos incluidos) se echan a la calle desde cualquier rincón al grito de “yo soy español”… A más de uno se le revolverían las tripas… Bueno los imbéciles revienta-manifestaciones hicieron su aparición pero eso era de esperar… los hay poco tolerantes…
A mi el mundial
- no me ha dejado ni un céntimo, al revés, las celebraciones han mermado mi presupuesto mensual para fiestas…
- no me ha hecho salir de la crisis. Algunos dicen que ganar un mundial sirve para elevar el PIB de la nación que lo logra… Espero que sea así, pero estamos en España, permitidme que lo dude.
- no se me ha olvidado pagar las “letras”, el agua, la luz, el teléfono… Lo digo por aquellos que “cacareaban” que somos unos borregos y que el fútbol permite al gobierno darse un respiro… (a estas alturas la clase política debe de funcionar con respiración asistida) y a los que lo ven le nubla la mente y la razón…
- me ha dejado una grata sensación de camaradería. Abrazos en los bares a gente que no conozco, reuniones con los colegas para ver los partidos, discusiones de fútbol en vez de crisis…
- pero sobre todo me ha dejado una España sin complejos. Las banderas siguen ondeando en los balcones y la gente va por la calle luciendo nuestros colores ¿se puede pedir más?
Aquí en nuestra querida España, el que no corre vuela. Pintamos las noticias del color que nos conviene. La realidad no es tal realidad, si acaso hay 48 millones de realidades distintas dependiendo de quien las protagonice.
Para mi la realidad es que las cosas siguen jodidas, mi gente sigue perdiendo el trabajo y mis gobernantes no saben para dónde tirar. La realidad es que la política es como un barco sin timón, funcionamos a merced del viento y nadie sabe en qué puerto atracaremos.
Hace apenas tres años los emigrantes buscaban en nuestro país un forma de huir de la miseria de los suyos. Hoy algunos españoles, hundidos en la misma miseria, empiezan a moverse… a plantearse emigrar… a huir de un país que ya no lo reconoce nadie…
Yo me planteo salir por patas de España. Dejar atrás un país gobernado por unos dirigentes entretenidos en prohibir los bollos en los colegios, poner porteros en los bares del pueblo, permitir a sus “amigos” de la SGAE abusar de todo y de todos, enrollarse con prohibiciones estúpidas, gobernar a golpe de decreto, insultarse entre ellos porque ya no saben qué decir… Señores, esto no es un Gobierno, no es una clase política… es una escuela de Arte dramático pero de las malas…
Es posible que pronto, muy pronto… tengamos que salir por patas.
Menos mal que este rinconcito de mis dolores y mis alegrías, de mis divagaciones, de mis desvelos… (de mi, al fin y al cabo)… menos mal que seguirá hablando de España aunque la menda lerenda lo escriba desde… ¡Nueva Zelanda! No sería un mal lugar para no ver las caras de tantos imbéciles que quieren hacernos comulgar con ruedas de molino…
¡Señores, los españoles no somos tontos! Algún día ajustaremos cuentas y conseguiremos poner a cada uno en el lugar que le corresponde…
Nos vemos en la red