De una tierra dura, de gente amable y, sobre todo, de risas. Recuerdos de amigos que nunca más volví a ver, de personas que me vieron crecer, de parajes que transité sin darme cuenta, de vivencias que me enseñaron a crecer… Recuerdos de una infancia que poco a poco desaparece…
La infancia es curiosa. Puede ser buena, mala, o regular. Pocos recuerdos propios tenemos. Sabemos lo que nos han contado de nosotros: las trastadas , los enfados infantiles, los llantos, las risas, las peleas… Y todos esos recuerdos desaparecerán cuando desaparezcan las personas que los contaban.
Ayer, de golpe, todos esos recuerdos pasaron por mi mente. Ayer, gente a quien apenas recuerdo, me ayudó a entender que, sobre todo, hubo un tiempo en el que fui feliz sin preocupaciones y, sobre todo, fui querida.
Pero ayer, sobre todo, sentí la pérdida de esa infancia. Me di cuenta de que el tiempo pasa y de que, realmente, es imposible recuperarlo.
El día amaneció frío pero radiante. Tal parecía que allí arriba, donde el azul se hace transparente, alguien estuviera contento. Alguien que desapareció casi cuarenta años atrás recuperaba a su compañera de vida. Pero eso era allá arriba. Aquí abajo, en la fría comarca de Sayago, rodeada de peñas y encinas, de modernos “huertos solares” y antiguos carros tirados por mulos, de amigos, de parientes… yo pensaba en mi infancia… Pero eso fue ayer.
Hoy estoy a solas conmigo misma y lloro. Lloro por mi, por lo que ha terminado, por lo que ya nunca volveré a tener. Lloro porque no soy buena. Porque tenía que haber pasado más tiempo con ella. Lloro porque la vida es cruel y las personas somos egoístas. Lloro porque me hubiera gustado que supiera que siempre la quise aunque no supiera demostrarlo. Lloro porque una parte de mí se ha ido con ella.
Ella que todo me lo dio, que me quiso con locura, que me ayudó a crecer y a superar las “tragedias” de la infancia. Ella que nunca volverá a reñirme por no ir verla. Ella que nunca más me dará “unas perrillas para gastar”. Mi abuela
Me quedan los recuerdos. Me quedan las risas. Me queda tu imagen.
Ayer fue un día triste. Alguien muy querido se fue para siempre y, pase lo que pase, siempre estará conmigo. Gracias por lo que me diste…
Nos vemos en la red