Vampiros. Terroríficos y seductores a partes iguales. Seres misteriosos protagonistas de millones de historias iguales y, sin embargo, diferentes. De toda la literatura vampírica, personalmente me quedo con este título: Drácula. Bram Stoker escribió una historia que, a la postre, se ha convertido en el embrión de miles de libros y películas. Muchos son los que han intentado escribir una historia tan redonda como la de Stoker. Pocos lo han conseguido.
Archivo del abril de 2011
Drácula – Bram Stoker
abr 13
Muy de vez en cuando, la literatura nos regala historias épicas imposibles de olvidar. Muy de vez en cuando, topamos con autores que no se conforman solo con escribir, además, viven lo que escriben. Muy de vez en cuando los lectores topamos con un libro que, de verdad, es nuestro FAVORITO (con mayúsculas, sí). El mío es este.
Una saga archifamosa, concebida para un público juvenil que, finalmente, llegó a todo el mundo. Yo, como muchos padres supongo, conocí a Harry Potter de la mano de mi hijo. El primer contacto fue la película “Harry Potter y la piedra filosofal” y, a partir de ese momento, me enganché. Es cierto que, siendo el tema literatura fantástica, no es raro que me guste: soy una incondicional del género.
Me negué a leerlo durante mucho tiempo. Las últimas experiencias con “best-sellers” me habían resultado decepcionantes y no quería repetir experiencias. Me lo recomendaron varias veces, otras tantas lo tuve en mis manos en la librería… ¡pero nada! ¡No me decidía! Un buen día apareció un colega con los tres libros. Me los dio y dijo: “Solo dale una oportunidad…”