Tras varios días con post más “serios”, vuelvo a las andadas.
Mi abuela utilizaba mucho el refrán “Bueno es el sastre que reconoce el paño”. Es la frase justa para definir las acciones de este sufrido o asustado árbitro.
En la última jornada disputada en la Liga Belga, se jugaba el partido entre La Gantoise y Tubize. Tras un lance del juego, el árbitro pita un penalty a favor de La Gantoise. Protestas aparte, los jugadores toman posiciones para la pena máxima. Marcó La Gantoise.
Así se desarrollaron los hechos, pero, en el interín, sucedieron algunas cosas más, según contaron parte de los implicados, y publicó la prensa belga. Como en tantas otras ocasiones, el árbitro se equivocó. La falta no lo había sido así que el hombre debía sentirse muy culpable. Se dirigió hacia el portero y le dijo “Sálvame, páralo”. El portero, de nombre Nicolas Ardouin, no podía creérselo: “Confirmo que me imploró que parara el penalty. Es la primera vez en mi carrera que me pasa”.
El pobre árbitro una vez sabidos los hechos no sabía dónde meterse. Las explicaciones hablan por sí solas: “Solamente le animé a reparar el error. Nada más. ME pudo entender mal.” Además también dijo: “Tras ver las imágenes en televisión, admito que no hay falta. Por lo tanto no hay penalty. Sin embargo, en el terreno de juego mi impresión era diferente”
Nos vemos en la red


