Archivo de la categoría Frases memorables

Por mí, como si bebe vino

Este año me prometí a mi misma que no hablaría de ETA. No porque mi postura al respecto haya cambiado (para muestra algunos ´post de este blog), simplemente porque no quiero entrar en el juego de estos animales hablando de ellos.

Seguiré alegrándome cada vez que alguno de ellos caiga, seguiré indignándome con sus barbaridades de “palabra, obra u omisión”, pero no cambiaré mi opinión.

Hoy no hablaré de ETA, hablaré de una jueza. La magistrada Murillo se ocupaba de juzgar a unos cuantos “pandilleros” de ETA, entre ellos Otegui.

El pobre parece andar de capa caída. Desde que lo detuvieron ha perdido protagonismo. Ya no puede convertirse en el “salvador de ETA”, en el adalid de su causa… más que nada porque, a estas alturas, ni los suyos “le dan bola”. Tal es su “fama” hoy, que nadie se había enterado de que estaba en huelga de hambre… ¡pobre!

- ¿Cómo puedo hacer que se enteren? –pensaría- Ya está. Lo digo en el juicio y todo el mundo mirará para mí…

Su abogada, ni corta ni perezosa, puso manos a la obra.

- Señoría. ¿Podría mi cliente beber un poco de agua? Es que está en huelga de hambre…

¿Qué pensarían? A buen seguro que, en ese momento, debieron decirse:

- Ya está. Conseguido. Ahora todos se preocuparán por el “pobre” Otegui y le prestarán la atención que merece…

Ilusos ellos. La juez Murillo con buen criterio y afilada ironía respondió:

- POR MI, COMO SI TOMA VINO.

Fin de la discusión. Haga lo que le plazca señor mío. Para lo que nos importa…

Eso sí. Un diálogo posterior sin desperdicio por parte de la magistrada y con el típico “Yo quedo por encima” de los niños pequeños.

Magistrada: ¿Condena el terrorismo de ETA?

Otegui: No voy a contestar

Magistrada: Ya sabía yo que no contestaría (ni condenaría por supuesto). Puede sentarse/retirarse (Fin del interrogatorio)

Otegui: Ya sabía que me lo iba a preguntar… (Mientras se levanta para volver al banquillo. Si no lo dice revienta. Claro que podemos esperar…)

Un hurra por la jueza Murillo.

Nos vemos en la red.

Thomas Jefferson: el más listo de la clase

thomas jefferson “Creo que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos permanentes. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, primero por la inflación luego por la deflación, los bancos y todas las instituciones que florecen a su alrededor, privarán al pueblo de todos sus bienes,  hasta el día en el que sus hijos se despertarán sin casa y sin bienes en la tierra que sus padres conquistaron”

Atribuido a Thomas Jefferson (3º presidente de los EE.UU, entre 1801 y 1809) en una carta dirigida al Secretario del Tesoro Albert Gallatin en 1802.

Si cambiamos “control de la moneda” por “control del dinero”, esto podía haberlo dicho cualquiera de los políticos actuales (sea cuál sea su nacionalidad) pero estas palabras tienen más de doscientos años.

Parece que Jefferson, salvando las distancias, adivinó lo que podría ocurrir si se otorga a los bancos libertad para operar sin un mínimo control.

Ninguno de los actuales dirigentes de la política mundial imaginó que pudiésemos llegar a la situación actual. Nadie consiguió detener una bola de nieve que se ha hecho tan grande que amenaza con acabar con el “status social” de millones de familias.

Hoy nos lamentamos de cosas que, quizás, con un poco más de control podrían haber sido de otro modo.

Nos vemos en la red

P.D. Agradezco el texto de Jefferson a mi hermana, que, de vez en cuando, pone su granito de arena.

Con lo grande que es el pantano…. te me tienes que subir en la chepa!!!!

Inauguro con esta entrada la categoría de Frasecitas p’a coronarse. Todos hemos escuchado millones de frases “cojonudas” en determinada situación. Es más, en ocasiones, a veces confieso que he apuntado el dicho en cuestión para utilizarlo en la ocasión apropiada. En internet circulan millones de frases curiosas, románticas, graciosas…. pero, fuera de contexto, algunas no dicen nada.

A mi lo que me gustaría es recopilar situaciones en las que tú o alguien cerca de ti ha soltado una frase con la que todavía te estás riendo. Me explico con un caso práctico.

Hace años, a principio de verano, nos fuimos a dar un baño a un pantano. Dadas las fechas aún no hacía mucho calor por lo que apenas había nadie en los alrededores: un par de pescadores probando suerte, una estampa familiar entrañable: papá, mamá y dos “adorables criaturas” y nosotros tres. Nos metimos en el agua entre bromas y, cómo no, empezamos con los “largos” en el pantano.

De repente, mi colega va y suelta “Coño, niño…. Con lo grande que es el pantano y te me tienes qe subir en la chepa…” Cuando lo miramos nos dimos cuenta de que uno de los “agradables” niños que estaban con los papás lo había “atropellado” literalmente. Os lo juro. Nosotros cuatro éramos los únicos en el agua…. y nos estorbábamos.

La frasecita de marras no se me ha olvidado. Ahora la aplico en mogollón de ocasiones: entro en un bar, la barra vacía. Me siento a tomar un café y leer el periódico tranquilamente y, de repente, un contacto en la espalda. “Coño!! Pero si tiene toda la barra para colocarse… Con lo grande que es el pantano…..” ; La cola del supermercado. Cuatro cajas vacías y yo en la quinta. En un momento dado me empujan con un carrito… “Pero bueno, esta tía es tonta… Pues no hay cuatro cajas vacías…. Con lo grande que es el pantano….”

En fin, a esto es a lo que me refiero. Hay frases buenísimas, pero mejor si van ilustradas con la historia que las provocó… ¿Qué os parece?

Nos vemos en la red